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El cafeto (árbol del café) se originó
en la zona de Etiopía y el cabo de Hornos, lugares
en los que aún hoy crece en estado silvestre,
pero fue en el Yemen (la antigua Arabia) donde se inició
el cultivo del árbol del café que se extendería por todo el mundo.
Existen varias historias acerca del descubrimiento
del café, de las cuales la más popular y mejor
conocida es la de Kaldi, el pastor de cabras yemení.
Una noche, cuando Kaldi se hallaba cuidando sus cabras, vio
de pronto como éstas, en lugar de pacer plácida
y tranquilamente como era natural en ellas, estaban bailando
con gran excitación cerca de un arbusto donde crecían
pequeñas bayas de color rojo brillante. Kaldi decidió
entonces probar aquellas bayas, y no había pasado mucho
rato cuando él mismo ¡se hallaba bailando también!.
La noticia se extendió hasta alcanzar el monasterio
local, donde el imán se las estaba viendo canutas para
mantener despiertos a sus derviches durante la oración
y vigilia nocturna. El imán pensó que no estaría
mal probar aquellas bayas exóticas y así lo
hizo. Gracias a las bayas del árbol del café, todos lograron permanecer bien despiertos para sus oraciones
y con sus facultades agudizadas.
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